La paz es el nirvana, el vacío zen, el tao. Son las perturbaciones, los choques, el movimiento, las que generan. ¿O lo que es movimiento en un aspecto, en otro es quietud?. Parece que la dualidad es intrínseca a lo humano. No pudiendo salir de nuestra humana condición, aceptemos la bivalencia como valor para esclarecer los misteriosos entresijos de la vida. Y así armados, intentemos desvelar los insondables secretos del cosmos. El primer análisis es obvio: el ser y el no-ser. ¿Existe la nada?. Si no existe ¿Qué limita al ser?. O ¿existe como determinación del ser?. Parece absurdo preguntarse por la existencia del no-ser, a no ser que sea la expresión de la carencia: “no hay” y entonces estamos ante el vacío que, sin duda, es.
Oda al buñuelo
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ODA BREVE AL BUÑUELO
Grande y bueno el buñuelo,
legal capricho,
cuando octubre despide
su impar destino,
de ser frontera clara
con el estío.
Sean de cr...
Hace 1 día
