Aquí, en mi casa, me siento perdida. Sin sentido. Tal vez no lo tenga en ninguna parte. O mejor, quizás no haya que pararse a buscarlo, tal vez lo suyo sea el movimiento, la acción. Sea cual sea, la acción llena el tiempo, gratifica. Es difícil saber qué tenemos que hacer. Nos preguntamos una y otra vez. Pero no hay respuesta. Dicen que es de ser inteligente saber inventar metas. Estoy de acuerdo. Inventemos pues. ¡Ah, no es fácil!. Así que camino y voy viendo mundo. Convencida que no tengo misión alguna, ni destino ni ocho cuartos. Que soy ligera como la espuma. Puedo entregarme al escapismo y correr por el planeta como si me fuera la vida en ello. Mientras me muevo, hago algo a parte de preguntarme ¿qué hago?
Los silencios de la pintura: la dama del armino, de Leonardo
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* Armiño, Leonardo*
*Santiago Delgado*
*Me llamo Cecilia. Soy la Dama del Armiño. Guardo un secreto envuelto en
silencio. Na...
Hace 3 días
