La voluntad depravada a la condición enajenada del instinto primordial, virginal y salvaje. ¡Dejar hablar a Dionisio!. Escuchar la sin razón disparatada de los delirios nietzscheanos. Obedecer la voz del universo, volver a los brazos de la vida.Ciencia y especulación. Ignorancia y crisis económica. El cosmos no es un jardín con el que jugar, ni una fiera que domesticar. Es el tejido intrínseco de nuestra biología.
Mientras que hippies y románticos hilan poemas utópicos, los no-soñadores destruyen minuciosamente nuestro entorno con el beneplácito de la buena gente.
¡Qué mundo más feo!
